lunes, 16 de enero de 2017

Tercia de banderillas (III) Una propuesta de clasificación

Por Jose Morente
Joselito el Gallo en banderillas. Cite de dentro afuera, citando a una cuarta de los pitones (Dibujo de Antonio Casero publicado en El Ruedo)

Por lo que respecta a las distintas formas de banderillear, las primeras Tauromaquias se limitaban a listar las diferentes variantes conocidas en cada época. Cossío gran sistematizador, clasifica los diferentes modos de banderillear según si existe o no permuta de terrenos, pero -en mi opinión- erraba y confundía conceptos. José Luis Ramón, más recientemente, recuperaba el viejo sistema del listado.

Creo que lo que diferencia a un par de otro, lo que importa es -en esencia- el mecanismo o ardid que se utiliza para engañar o burlar al toro. Mecanismo o ardid que, en banderillas y en mi opinión, se reducen a dos modos: el cuarteo y el quiebro.

Lagartijo quebrando y, pese a la teoría, sacando el pie a un lado para marcar el quiebro (Lámina de La Lidia de 30 de julio de 1883)
Luego segun los terrenos en los que se verifica la suerte o según los tiempos o las distancias surgen las diferentes variantes, algunas con nombre propio. Pero en lo sustancial, o se cuartea o se quiebra.


El cuarteo

Pepe-Hillo definía el cuarteo como la suerte que se hace cuando saliendo el diestro hacia el toro, forma en su trayectoria un semicírculo a cuyo remate se reúne con el toro en un mismo centro donde le da un quiebro de cuerpo, saliendo cada cual con distinto viaje.

Joselito el Gallo cuarteando.

Si se hace a cuerpo limpio o con la capa recogida en el brazo se le llama recorte. Si la capa se lleva suelta por detrás se llama galleo.

Derivados del cuarteo son el par de dentro afuera, el par de frente, el par de poder a poder, el par al sesgo  y el par por los adentros.

Como lo habitual es citar con el toro dando la espalda a los tableros y el torero en los medios, cuando la situación se invierte (torero en tablas o en el estribo y toro en el tercio o los medios) se llama par de dentro afuera.


Embroque en un par de dentro afuera de Gallito

El par al sesgo es el realizado al hilo de las tablas. Un par adecuado en los toros mansos aquerenciados en tablas, con todo el peligro que ello entraña.


El par al sesgo explicado gracias a sendas láminas de La Lidia (1890 y 1888) .
Cuando el torero pasa entre entre el toro y la barrera. se le llama par por los adentros.

Un impresionante par por los adentros de Joselito el Gallo

Se llama par de frente,, a aquel en el que se cita a corta distancia de la cabeza de la res.

Cite para un par de frente. Rafael el Gallo 

Par de poder a poder es aquel cuarteo en el que el torero arranca después de que se haya arrancado el toro, concediendo a este todas las ventajas.

Joselito el Gallo en un par de poder a poder

El quiebro

Es suerte mas moderna que el cuarteo, pues la inventó el Gordito en 1858, primero en Sevilla a cuerpo limpio y luego en Jerez con las banderillas. 

Según la Tauromaquia de Guerrita, consiste en citar al toro a pie firme y cuando llega a jurisdicción se inclinan cuerpo y brazos a un lado, marcando a la res el sitio del bulto. Cuando el toro humilla, el lidiador recobra la posición primitiva y clava las banderillas.

Citando para un quiebro. La montera a los pies de un toro de arrancada remisa. Joselito el Gallo.

Banderillas al quiebro con los pies dentro de un sombrero de chistera (Pablo Herráiz en una lámina publicada en la Lidia el 17 de noviembre de 1884)
Cuando el quiebro se marca a la carrera y sin engaño. se le llama regate. El regate y el recorte se utilizan en los jugueteos propios de este tercio especialmente cuando la suerte la practican los matadores

Un antecedente del quiebro son las banderillas a topa carnero. Variante del quiebro, el quiebro en silla.


El quiebro en silla. Del Gordito a Morante. 150 años de toreo.


Un intento de clasificación de los pares de banderillas

En el siguiente Esquema, he intentado sistematizar los distintos tipos de formas de parear. En el Cuadro, no incluyo aquellas variantes como son las banderillas cortas o la suerte al violín que se podrían encajar en casi todos los modos propuestos. Ni tampoco las banderillas al quiebro en silla pues no son sino una particular forma de preparar y adornar el quiebro que no afecta a la esencia de esa suerte

Como he dicho antes, creo que la diferencia más importante la marca el ardid utilizado (quiebro o cuarteo). Lo demás viene por añadidura.



viernes, 13 de enero de 2017

Torear a toro parado

Por "Los Vázquez"

Pepín Martín Vazquez (Coloreado de fotografía publicada en El Ruedo)

Nota de la razón Incorpórea.
Hoy se incorpora a este blog un aficionado de campanillas. De esos que conocen y, sin embargo, sueñan el toreo. De los que no alardean de nada y que, por no presumir, prefiere mantener el anonimato que nosotros vamos a respetar escrupulosamente. Un aficionado cabal, enamorado de Pepe Luís, de Pepín y del encaste vazqueño. Un aficionado que sabe lo que dice y por qué lo dice.

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El otro día, conversando con un amigo, me recordó una frase del gran Pepe Alameda: "el toreo empieza cuando se para el toro". Parece mentira, pero así es, tanto para el toro como para el torero.

Para el toro; porque considero mucho más difícil que, desde parado, arranque con los riñones, eche el morro al suelo y empuje el engaño hasta el final. En vez de pasar por pura inercia.

Para el torero; porque meterle el engaño en el morro, tirar de la embestida, mandarlo y soltarlo es más complejo que aprovechar la inercia del toro y acompañarlo en una sucesión ininterrumpida de lances.

Por ello, estoy buscando vídeos de Pepín Martín Vázquez. Porque está en la línea de los toreros que enganchan, tiran y sueltan. Porque en todo este proceso, además, juega con el pecho, como si tuviera un medallón colgando del cuello el cual le va ofreciendo al toro en todo momento. Porque la cintura es el eje a través del cual construye la faena. Porque no necesita encorvar la figura y estirar el brazo para soltar y alargar la embestida, sino que manda con las muñecas. Y porque juega con los codos, dándole esa gracia especial a sus obras.

Para mí, hoy en día sólo tres toreros permiten o prefieren que se les paren los toros: Morante, Urdiales y José Tomás.

Por supuesto, no le quito mérito al resto de toreros, sólo expreso lo que siento y las razones por las que busco a los toreros de esa línea.


jueves, 12 de enero de 2017

Cuaderno de notas (CXI) Las normas objetivas del toreo


El toreo de muleta a principios del s. XIX (Detalle de lámina preparatoria para la Tauromaquia de Pepe-Hillo-Biblioteca Nacional de España)
La regla, la norma, tiene que ser objetiva, es decir, susceptible de aplicación por todos. Esto es elemental.

Por mucho que [Domingo] Ortega explique como se le anda al toro metido en su terreno, para dominarlo y cogerle el pitón al cuarto pase, no habrá quien pueda realizarlo como él. Dígame usted donde están los discípulos de Ortega, dónde sus seguidores, donde su escuela. Ni tampoco Paquiro podría explicar como saltarse a un toro desde el ras de la arena y a medio metro. Ni Belmonte su media verónica.

En cambio Cúchares, en un dos por tres, pasa de la muleta como medio a la muleta como fin. Y todos de inmediato lo comprenden y lo aprenden, y. lo que es mejor, lo practican y surgen los pases cambiados y los ayudados, y queda ya de uso común el toreo con la derecha, válido como el de la izquierda.

Y llega Cúchares y enseña que la muleta puede ser un medio y no sólo un fin (Foto: Laurent)
Y no digamos Guerrita. Rafael Guerra pone a la verónica de costado , para que pueda ceñirse y articularse e intensificarse en sus diversos tiempos, como nunca hubiera sido posible con la verónica de frente... Y todos lo pueden hacer, y lo hacen mejor que él, afinando y depurando el lance, generación tras generación...

Y con la muleta carga la suerte hacia un lado y aún en ocasiones ligeramente hacia atrás, para que pueda mantenerse la continuidad del toreo en redondo... Y aprenden los toreros a graduarlo y sensibilizarlo hasta conseguir en ocasiones la ligazón perfecta... Y otras cosas más que en este libro están y que Guerrita descubre y establece, no para sí, para todos.

Y aprenden los toreros del Guerra, hasta conseguir en ocasiones la ligazón perfecta (Fotografía de Morante en la México, el pasado diciembre)
Y cuando el toreo en redondo se ha perdido desde Pastor a Belmonte y desde Machaquito al Gallo, llega Joselito y lo redescubre, lo recrea, lo restablece y se lo pasa a Chicuelo y a Armillita... y a Manolete que todos en esa fuente bebieron.

Y cuando el toreo en redondo se ha perdido , llega Joselito -fuente de la que todos bebieron- y lo recrea (Pase natural de Joselito el Gallo en Madrid
PEPE ALAMEDA. "El hilo del toreo" 
(1ª ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1988. Páginas 302-303)


lunes, 9 de enero de 2017

Tercio de banderillas (II) Gaona. El torero que le andaba a los toros

Por Jose Morente


Gaona en el -ya mítico- "par de Pamplona" (Fotografía publicada en Toros y Toreros, el 16 de marzo de 1921)
Andarle a los toros

Como venía a decir Corrochano de Antonio Fuentes, sólo el matador que conoce y domina las querencias es el que puede banderillear realmente bien.

Ese era el caso de Rodolfo Gaona para quien torear y banderillear sólo tenían sentido si se hacían despacio, muy despacio para lo que hay que dominar terrenos y querencias. Frente al estilo genial aunque eléctrico de Joselito contrastaba el estilo pausado y parsimonioso de Rodolfo.

Según Gaona "para banderillear, hay que andarle a los toros". Y así lo hacía. Rodolfo, salía andando, andando, hasta la cara y ahí cuadraba y le metía los brazos al toro.

Añadía Gaona, en sus Memorias, que lo difícil, lo peligroso es llegarle andando a un toro, a un toro que está viendo venir al banderillero, que se está preparando para quedarse con él y que, cuando lo tiene cerca, empuja con todas sus fuerzas y, entonces, tiene uno que mejorarse rápidamente casi en el momento de clavar, y que a poco descuido se queda uno ensartado en las astas.

Así clavó Rodolfo Gaona el "par de Pamplona" y tantos y tantos pares a lo largo de su vida profesional.

¡Gaona!

jueves, 5 de enero de 2017

Tercio de banderillas (I) ¡Matadores, maestros!

Por Jose Morente

Antonio Fuentes citando para un par de banderillas al quiebro

El tercio de banderillas

Entre los partidarios del toreo de muleta (hoy, la inmensa mayoría) y los partidarios de la suerte de varas (una minoría muy activa), el tercio de banderillas se encuentra hoy relativamente ninguneado.

Salvo alguna tarde excepcional, se ha convertido en un tercio de trámite, situado entre la emoción fuerte del toro que embiste fiero al caballo y la emoción fuerte del torero que, sólo en el ruedo, aguanta la embestida del astado.

Pero no siempre fue así. Hubo una época en que todos los matadores estaban obligados (cuando el toro se prestaba a ello, por supuesto) a banderillear. Luego, llegó Juan Belmonte y trastocó un poco todo ese esquema que había permanecido inalterado durante casi una centuria.

Pero en aquel entonces, cuando los matadores cogían los palos, el tercio de banderillas, brillaba con luz propia...

Lo mejor es que eso nos lo cuente Gregorio Corrochano.

¡Matadores, maestros!
"Cuando los matadores intervenían en la suerte de banderillas, tenía otra modalidad que acabamos de escribir con el plural: ¡los matadores!. Así era la voz del tendido: ¡matadores, maestros!. Y el espada de turno, cogía banderillas y se las ofrecía a los otros espadas que sabían banderillear, con la primicia y cortesía de que fueran por delante. Con lo que aumentaba el interés por contraste y competencia -la competencia ha sido siempre la salsa del toreo-, y se descartaba de antemano la vulgaridad. Porque ningún matador se aventuraba a poner un par corriente de cuarteo, sabiendo que venía detrás otro matador a enmendarle la plana, subirle puntos y llevarse al público. Recordamos de nuestros años mozos, el tercio de banderillas de Fuentes y Quinito.
Era uno de los momentos más interesantes de la corrida. Si el toro era de Fuentes, cogía banderillas -después de pedirlo el público: matadores, maestros- y se las ofrecía a Quinito. Si el toro era de Quinito se las ofrecía a Fuentes.
Y quedaban en una pareja de banderilleros excepcionales que ponían cuatro pares. Los dos banderilleaban al quiebro, y los dos tenían distinta personalidad. Antonio Fuentes era más elegante, más garboso, más adornado, más lucido, más banderillero que Quinito
Se preparaba el toro a cuerpo limpio de manera vistosísima. Para esta preparación aprovechaba las querencias, de las que sacaba efectos sorprendentes. Llamaba al toro, que no acudía porque tenía querencia contraria y ya lo sabía. Entonces se pasaba a favor de querencia y decía con la voz y con la mano: "Vamos", y el toro se le arrancaba, y él iba por delante jugueteando; cuando quería pararle, se metía contraquerencia y adelantando el brazo de las banderillas, le mandaba pararse y el toro se paraba. Toda esta preparación se acompañaba de ovaciones de sorpresa porque parecía que tenía al toro amaestrado, y que hacía cuanto el torero se proponía.
Y lo hacía; no porque el toro estuviese amaestrado, sino porque conjugaba los terrenos y las querencias, para lo que hace falta, ser lo que era Fuentes: un gran torero. Y cuando se hartaba de jugar con el toro. le colocaba en el tercio, salía hacia atrás, colocaba el pañuelo en los medios y pisando el pañuelo le quebraba".
 Gregorio Corrochano. "¿Qué es torear-Introducción a la Tauromaquia de Joselito?" (1ª ed., Madrid, Revista de Occidente, 1953. Páginas 184-185) 
Aunque hay viejas películas donde torean Fuentes y Quinito, no he encontrado ninguna que recoja a alguno de los dos banderilleando. Sin embargo, si tenemos la suerte de disponer de algunos tercios de banderillas de aquella época en los que alternan dos matadores.

En la primera película, veremos a Joselito el Gallo con su hermano Rafael en el tercio de banderillas del toro "Caballero" de Moreno Santamaría, el toro de de su alternativa en Sevilla en septiembre del año 12. 

En la segunda, un año después, el mismo Joselito ofrece los palos a Bombita. Y ello, contra el deseo del diestro de Tomares que le había pedido expresamente a Joselito que no lo sacara a banderillear en ese último toro de la tarde. Una petición que Joselito, rabioso contra Bombita, desoyó. No sabemos lo que José le pudo decir a Ricardo cuando le ofreció los palos pero si podemos ver lo que ambos hicieron en ese tercio.




miércoles, 28 de diciembre de 2016

Villancicos flamencos (XXIII) Verdiales navideños

Por Jose Morente

La Venta del Túnel un día de los Santos Inocentes. Allí se estuvo  celebrando la Fiesta de Verdiales desde 1962 hasta 1988, ahora trasladada al Puerto de la Torre (Fotografía Diario Sur)

El 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, se celebra en Málaga todos los años la Fiesta de Verdiales. No está de más por tanto que, en este día dentro de estas fechas navideñas, traigamos a este blog un villancico por verdiales.

Canta el exquisito Bernardo de los Lobitos con la guitarra de Perico del Lunar y acompañamiento del pertinente Coro. La grabación del año 59 está incluida en el LP Cantes andaluces de Navidad que comentábamos en la entrada anterior.




Los tres reyes
(Villancico por Verdiales)

Canta: Bernardo el de los Lobitos
Guitarra: Perico el del Lunar
Cantos andaluces de Navidad
1959-PAX (Discoteca Popular Católica)

(Coro)
En el Portal
los tres están
¡Vaya riqueza
cuanta nobleza
que majestad!

(Bernardo)
Y es sabio en astrología
de Persia viene a caballo
Y es sabio en astrología
su nombre Melchor, el mago
y va a adorar al Mesías
aunque son muchos sus años

(Coro)
En el Portal
los tres están
¡Vaya riqueza
cuanta nobleza
que majestad!

(Bernardo)
Con un tropel de camellos
el Príncipe de Caldea
con un tropel de camellos
lleva el rumbo de Judea
atado a un astro de fuego.
Gaspar su testigo sea.

(Coro)
En el Portal
los tres están
¡Vaya riqueza
cuanta nobleza
que majestad!

(Bernardo)
Color de noche morena
Arabia dió a Baltasar
color de noche morena
sobre su jaca agarena
la estrella siguiendo va
señor de viento y arena.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Villancicos flamencos (XXII) De orden del César romano

Por Jose Morente

Manolo Vargas. Cádiz en estado puro.

En 1959, la recién constituida Editorial Católica PAX, utilizaba como carta de presentación un disco recopilatorio de villancicos "Cantes andaluces de Navidad". Un disco (que más tarde se reeditaría en formato CD) que proponía un curioso y significativo recorrido por el mundo del villancico andaluz o, mejor dicho, del cante andaluz

Y es que, frente al tradicional villancico por bulerías, en esta selección se podían encontrar cantes navideños por los siguientes estilos: campanilleros, farruca, tanguillos, villancico flamenco (voy copiando los títulos de la carátula), zorongo, peteneras, fandangos castellanos, seguidillas manchegas, sevillanas, malagueñas, tientos, fandangos de huelva, polos, verdiales, martinetes, serranas, romance de ciego, cachucha por bulerías, soleares, nana de Andalucía.

Una selección impresionante de palos por lo inusual y la variedad de los palos escogidos.

De entre todos esos cantes, me gustaría subir hoy -día de Nochebuena- a este blog, los alegres tanguillos de Cádiz (puro preludio de Carnaval). Unos tanguillos interpretados por el gaditanísimo Manolo Vargas con la guitarra de Perico el del Lunar y que llevan como introducción un también divertido pregón de Miguel Aguado.

¡Felices fiestas a todos (y todas)!





La jornadita (tanguillos)
Canta: Manolo Vargas
Guitarra: Perico el del Lunar
Pregón: Miguel Aguado
Cantes andaluces de Navidad (PAX, 1959)

(Pregón)
De orden del César romano
se manda a todos los judíos
que sin perder un instante 
se pongan pronto en camino
y vayan a la ciudad 
de donde fuesen vecinos
a empadronar su familia,
su hacienda y sus hijos
que apunten allí sus nombres,
sus nombres y sus apellidos,
sin mentir en cosa alguna
bajo pena de castigo
que lo manda el Rey de Roma
que en su nombre yo lo digo

(Tanguillo)
Hacia Belén caminaba
señora Virgen María
y el bueno de San José
marchaba en su compañía

Jornadita de Belén
con gusto te abrigaría
que va cayendo la nieve
y está la noche muy fría
que va cayendo la nieve
y está la noche muy fría.

Aprisa señor José,
tire de la borriquilla,
que ha de nacer en Belén
la más grande maravilla.
Y van solitos los dos
ninguno se entretenía
hablando cosas de Dios
se va la noche y el día.

Llegados son a Belén
mesón y posada no había
al pobre de San José
las lagrimas le salían.
No te apures dulce esposo
-dice la Virgen María-
Que si otra cosa no hallamos
aquel Portal bastaría
Que si otra cosa no hallamos
aquel Portal bastaría

Un pesebre han encontrado
donde dos bestias había
la Virgen como es tan buena
al carpintero le decía:
¡Acuéstate buen marido
hasta que amanezca el día
que si llegase la hora
yo misma te avisaría!

Pasada la media noche,
sintió que un niño gemía.
Despertóse el patriarca
con temblores de alegría
¿Porqué no me has avisado
esposa, esposa María?
¡Que ha nacido el Rey del mundo
mientras el mundo dormía!
¡Que ha nacido el Rey del mundo
mientras el mundo dormía!